Dos flores imaginarias se enfrentan: la adormidera azul del Himalaya, fresca y escarchada y el datura del desierto, voluptuoso y sensual. Elaborado a partir de las notas florales, las flores blancas del naranjo responden a las flores amarillas de la mimosa y el junquillo. El fondo se suaviza con la flor de vainilla. Es un himno a la mujer sensible, libre, abierta y risueña. Es un universo de alegría, luminosidad y sol con un ramo que sólo se compone de flores, en la mayoría amarilla. En poesía, como en amor, la emoción nace casi siempre de la sorpresa.
Cabeza: grosella negra, melocotón, mandarina, bergamota.
Corazon: flor de azahar, fresias, jazmín, tuberosa.
Fondo: vainilla, haba tonka, ámbar.
|